Pese a su perpetua tranquilidad, las historias detrás de una fotografía no siempre son simples.
El 9 de marzo de 1986 Depeche Mode comisionó a un fotógrafo la portada de su sencillo "A Question Of Lust", cuyo resultado aparece en el recuadro contiguo como testimonio mudo de dos extraños a los que les fue encomendado besarse.
La imagen fue capturada en el interior de un apartamento en Brixton, Inglaterra, y el flashazo definitivo se logró cerca de las 4 de la madrugada, cuando el artista, cuyo nombre se desconoce, estaba en el tope de una borrachera y acumulaba horas de frustración tras olvidar la idea original para la portada.
Pero ese estado etílico y la enorme presión a deshoras se combinaron para que brotara un instante de inspiración. El fotógrafo llamó a Gary Bruton y a una buena amiga de éste, Daphne, sin saber exactamente qué hacer con ellos. Reparar el daño por levantarlos y convencerlos de salir de casa a media noche no resultó difícil al ofrecerles eternidad en una tapa de Depeche Mode.
Acomodó a la pareja de amigos en su estudio para fusilarlos con su Nikon FA, pero los disparos, afectados por un invisible tufo a coñac, dieron lejos del blanco. Desesperado, les pidió que se besaran. Una penosa sonrisa de Bruton coincidió con un titubeo de Daphne, quien finalmente aceptó muy a pesar de sus reglas de fraternidad.
Al recibir la fotografía dos semanas después, la banda resultó complacida, pero, por otro lado, la hoy conocida carátula de "A Question Of Lust" tuvo un efecto atómico en Bruton al quedar perdidamente enamorado de su amiga, quien rechazó toda propuesta de amorío post producción. Gary la anheló tres años, pero aquel beso jamás se repitió fuera del departamento de Brixton ni produjo saliva en el mundo real. Decidió, entonces, mitigar su tristeza enrolándose en movimientos contra el SIDA en países depredados como Pakistán, Sudán y Afganistán.
En 1998, mientras Depeche lanzaba un disco de singles, con "A Question Of Lust" incluido, Bruton se topó en el registro de muertes por SIDA con el nombre Daphne Amanda Low, junto a la foto de una mujer que, aunque modificada en el semblante por 12 años de antigüedad, le resultó familiar. En el expediente confirmó que su antigua amiga se había infectado en 1992. Ella misma había cultivado su tragedia con un desenfreno entre sábanas que le dictó sentencia durante los seis años siguientes. Su promiscuidad había sido una herida que solo esperaba abrirse en alguna desafortunada noche en la cual el coito viniese corrompido.
Ironías. Una cuestión de lujuria hizo a Daphne y a Gary mundialmente conocidos en una imagen musical. Y también una cuestión de lujuria los hizo reencontrarse varios años después… a través de la fotografía, con sello rojo, de una carpeta médica.
Parece que Gary siempre estuvo del lado correcto de la carátula.





