Monday, January 11, 2010

La última parte de la parte de adelante


Sólo estoy solo y estoy buscando
es a alguien que me está esperando,
que me entienda y si no me entiende
alguien que me comprende,
alguien a quien recordar de memoria
cuando estoy de viaje,
cuando estoy muy lejos y...

Soy un vagabundo y camino bastante
alrededor del mundo,
pero quiero volver a mi casa,
a alguna casa
para encontrar a esa princesa vampira
que respira,
que respira
...y me mira.

Tuesday, January 5, 2010

La cara de mi enemigo


Y, por fin, tras casi 20 horas de guerra negra y neón, la migraña se dejó tomar una foto. Está movida porque disparé con ojos morados y mente despedazada.

Ya cerca de las 12 de la noche, logré conectarle un golpe y tumbarle una muela.


Desde mayo no aparecía el monstruo ciego. Y sé que volverá porque no morirá sin morir conmigo.

Pero hoy lo vencí.

Saturday, January 2, 2010

La quinceañera


Pasé el primer día del año con mi madre.

Aun con el desvelón previo por el cambio de década, llegué temprano a su casa y me recibió con un desayuno propio de alguien a quien jamás le gustó cocinar: huevo con tostaditas, una bolsa de conchas de vainilla y un vaso con leche. Es, y siempre ha sido, el desayuno simple que me salpica de felicidad. Mi padre, el muy amado Dueño de la fábrica, siempre se ha esforzado por llevarnos a los mejores restaurantes a consumir desayunos exquisitos y muy diversos, pero debo admitir que a mis 31 nada me pone tan de buenas como ingerir estas simplezas en el nido de mi madre. El "desayuno habitual" acompañado por ella es como los zapatos preferidos, el cepillo más cómodo, la loción predilecta o la posición en la cama con la que a uno más le place dormir.

Transcurridos 20 minutos, fui al cuarto de televisión a ver los tazones colegiales, mientras ella subía a bañarse. La noté de muy buen ánimo si se considera que, horas antes y de modo inexplicable, esta madre mía pasó el Año Nuevo sola y en su cuarto, lejos de todos, recibiendo un par de llamadas e ignorando el resto. Así es ella, insondable, incomprensible.

No sorprende. Mi madre ha pasado un lustro extrañando a mi padre y lamentando su salida de la casa. El divorcio y la lejanía, la gota a gota de recuerdos acumulados en 28 años de matrimonio y ese golpeteo emocional que atormenta a las parejas rotas acentuado por lo que yo llamo "extraña familiaridad" (lo que unirá siempre a dos amantes, aunque estén lejos)... han edificado la tormentosa rutina de esta güerita de ojos verdes, nariz tapada, sonrisa enternecedora e introspección destructiva.

Nadie niega que es hermosa, todos se lo han dicho, todos lo creen... menos ella. El último lustro ha sido una vorágine de coplas y coplas del mundo hacia su persona, sin efecto. Eso y la muy evidente y punzante desolación por la falta de una pareja a su medida. Siempre habló de mi padre como molde perfecto, pero las frecuentes peleas que de ellos recuerdo me hacen dudar.

Como sea, mientras veía ayer los tazones, sonó el teléfono una, dos, tres veces. No quise contestar porque desde hace 5 años ninguna llamada que entra a esa casa me tiene como objetivo.

Pensé que se cortaría el ring, pero de pronto escuché el azotón de una puerta en el piso de arriba, y los pasos de alguien que corría con ritmo acelerado y trompicado, acaso desesperado y desbandado. Mi madre alcanzó a contestar.

La espié con ojos de topo desde la escalera y la vi de pie, dando cientos de vueltas sobre un mismo pedazo de suelo. Mentón abajo, ojos abiertos, cabello empapado, sonrisa plena y sólo interrumpida al hablar. Jamás conocí a mi madre quinceañera... hasta ayer.

Fueron 8 minutos de plática a larga distancia con Luis, su nueva pareja y su primer novio desde que mi padre la conquistó en 1974. Un señor de aproximados 60, completamente canoso y enteramente educado; esbelto, aficionado al futbol americano y al detalle clásico que incluye flores y la apertura de la puerta del coche, casi extinta.

En fin. Nunca había pasado la mayoría de las horas del 1 de enero con mi madre. Y menos... siendo 16 años mayor que ella.

Tuesday, December 29, 2009

Rebelión


Nunca hubo canción más catártica. Nunca hubo mejor momento para usarla como espejo de un año extremo, seguro el más extremo de todos.

El concierto se dio en 2005, en el festival de Coachella, en Indio. Mi mutación se dio en 2009, en muchos lugares, en muy raras circunstancias.

Me convulsionó el año, pero quedé vivo y aún arqueo los ojos a mi estilo.

Que ya acabe, que ya inicie.



Every time you close your eyes
Lies, lies!
Every time you close your eyes
Lies, lies!
Every time you close your eyes
Lies, lies!

Friday, December 25, 2009

Filisteo a caballo


La cena de Navidad siempre es una cosa de sentidísima elegancia. Siempre diferente, siempre inusual.

Después de años, anoche volví a casa de mi madre a una cena navideña marcada por los tradicionales chistes de mi primo Charlie (debería cambiar su chamba y convertirse en Bananito para hacerle competencia a Platanito), por la sostenida pose de diva de mi querido hermanito mamador, Alex, por las risas de mi tío guanajuatense, Javis, y, para sorpresa de muchos, por el vestido tipo Juan El Bautista que sacó mi madre de una tienda de filisteos o apóstoles en pleno Siglo XXI (una onda como túnica, pero que se veía rara en combinación con las botas que usó, como tipo gladiador mamado). Era una onda entre Goliath y Barrabás.

Pero más allá de la narración meticulosa de una velada que reunió a Los Sánchez con todo y sus cachorros que ya de cachorros no tenemos ni aquella babita que no daba asco, lo interesante fue la "Operación Caballito" que, de golpe, inició en la madrugada por ocurrencia de alguno de los peregrinos guanajuatenses que conforman a mi familia materna y que querían rasparse la laringe con tequila.

Y el resultado fue: el primer caballito de tequila (de hidalgo) en los 54 años de vida de mi santa madre, con todo y su túnica de filisteo. Eso nos da un promedio raquítico de un caballito cada medio siglo. El chiste es que hizo una cara de pasita que, bueno, parecía que se estaba tragando un puñado de tachuelas. Creo que hasta se le olvidó organizar el arrullo del Niño Jesús a partir de ahí.

Y ya luego, cuando le quise sugerir su segundo caballazo de vidrio, se puso pantera y vociferó: "¡¡No, Luis, ya no van a tomar de esos más tequila!!. Una conjugación con gruñidito digna del borracho tipo AA (agresivo y atascado). Echó la flema en el regaño y bajó el arma, azotando el vasito en la mesa (¡como se brinda, carajo!). Dejó en claro que, a su edad, mi santa madre tiene todo para ser requete tequilera. Parecía Goliath parrandero antes de que David le pusiera en su madre.

Según sé, hoy viernes 25 de diciembre, doña Rocío ha ido a Misa a confesarse. No sé si por chupar o por los milenios que tardó en hacerle "arre" a los caballitos.

¡Viva la Navidad!, ¡viva Juan El Bautista!, ¡viva Goliath!, ¡viva Gladiador!, ¡viva mi madre, la güerita piernona!, ¡vivan los filisteos borrachos!

Thursday, December 17, 2009

Y un andar de no ser de acá


Tiene algo el track 7 de "La Lengua Popular" que Calamaro lanzó recientemente. Parece una melodía perezosa, pero no lo es. En todo caso, es la más melancólica de una fila de 10 que pude haber elegido.

Se titula "Cada una de tus cosas" y habla de sonrisas verticales, de andares de no ser de acá, de rumbas que no saben si son rumbas, de momentos, de eternidad, de pechitos inquietos, de vértigo, de todos los días y de todos los segundos.

Para un año frenético, trepidatorio e impensable, estos 3 minutos y 28 segundos parecen un bálsamo justo. Pienso en el fin de una tormenta y en la evocación de una posterior búsqueda de arándanos que resuelvan sed, hambre y sinsabores.

A veces ha sido duro ir detrás de Dios. Ahora, a mis 31, es chingón encontrármelo de modos diversos.

Agoniza el año y la seguiré escuchando todas las veces que sea necesario.

Sunday, December 6, 2009

Stacy Ann Ferguson


Sí, desde años atrás traigo un crush con ella.

Y es severo.

Thursday, December 3, 2009

Brassiere abajo


A veces la vida se pone loca y se quita el brassiere.

Y uno le mete mano y encuentra nubes con forma de jabalí, sabores a desamor y amores que calientan más que un horno.

Volcanes que dicen serlo, pero que no volverán a estallar, besos que jamás cuajarán y sonrisas que uno espera y que nunca llegarán. Parejas con la carne cruda para siempre y amores bien cocidos desde el primer flamazo. Otros... piden término medio.

Lagos sin rumbo trazado, amargura que se disfruta e inquietud que se agota. Gente que respira hasta el agua y otros que se ahogan suspirando. Tiburones que perdonan y mariposas que destazan. Colmillos que cobijan y caricias que mutilan. Gacelas que no quieren y tortugas que no pueden. Tragedias que hacen reír y fortunas que no impiden llorar.

De pronto, uno se topa con que el soplido en un dedo... excita más que una camiseta mojada.

Lo dicho. A veces la vida se pone loca y se quita el brassiere.

Y a veces... también la tanga.