
No sé si el amable lector ha acudido al Mega de Pilares, pero cuando lo visite y se interne en la zona de salchichonería, sabrá a detalle de lo que hablo.
Desde hace tres "idas" (así se mide el súper), la Culishi, el astronauta en fase amniótica y yo nos percatamos de que dicha sección del establecimiento se parecía mucho a una sucursal de la Lotería Nacional. Escandalosos a más no poder, al menos tres vertebrados (dos machos y una hembra) se la pasaron gritando para promover un tal jamón "Peñaranda". Ni Peña, ni Aranda... Peñaranda.
Al principio, creí que se trataba de una propuesta temporal de la tienda, la cual duraría no más de 5 minutos, pero no. Toda clase de rimas y combinaciones les cuadraban a estos vendedores que, por un momento, me hicieron creer que Fud y Zwan eran una reverendísima quimera.
"Jamón Peñaranda, sabe bien, pruébelo bien, mírelo bien". "Pura calidad Peñaranda, acérquese güera", "Peñaranda, calidad y sabor, sí, Peñaranda", "Un, dos, tres por usted que está detrás del jamón Peñaranda", "Soy totalmente Peñaranda", "Dale a tu cuerpo alegría Peñaranda, ahghhh", "No hay de queso, nomás de Peñaranda", "No se confunda señor, venga... que Peñaranda es la opción".
Solamente por no hacerle caso a esta horda de altavoces con patas, externé mi petición: "Me da por favor un kilo de pechuga de pavo San Rafael". "Le ofrezco jamón Peñaranda, jovenazo". "No, gracias, un kilo de San Rafael, naturalito". "Peñaranda, pruebe su sabor, le ofrezco jamón Peñaranda". "No, gracias, quiero un kilo de San Rafael". El pinche terco por fin se mueve, trae la pechuga y hace los cortes. Pero aún así cree que porque la maquinita rebanadora está sonando, a mí me se me está rebanando la firmeza y me está dando tiempo para recapacitar mi muy atrabancada decisión. "Mi amigo, le corto de este mismo grueso jamón Peñaranda". Con una reverendísima chingada. Pongo mi jeta y ya ni le contesto al mamador peñarandoso. Todavía el babosete, al momento de pegarle la etiqueta a mi pechuga San Rafael, me despide con un "Lista su pechuga de pavo, llévese también jamón Peñaranda, el más fino, el mejor". Adiós y fin de la primera ofensiva en la que sólo le ha faltado ofrecerme nalgas Peñaranda.
Segunda ida y lo mismo. Ocioso describir cada ocasión en que el mostachitos peñarandador ha querido destapar nuestra ira con tal de llevarnos en el carrito el mentado jamón. Mi mujer toma ya el hecho con filosofía.
Tercera ida (en uno de los miércoles recientes) y nos dirigimos de nuevo a salchichonería. Turno 48 y van apenas en el 41. Por más que intento distraerme y hacerme güey yendo por las tortillas y pensando en el relajo de "Presunto Culpable" o en las novias de Charlie Sheen (ídolo), no evito el festín ni el griterío de los vendedores, quienes han adquirido hasta un acento ya medio resbaladón al momento de ofrecer su p*to jamón. "Pechuga Peñarandeeee, muslo de calidad Peñarande, miembro viril Peñarande, no se arrepentirá, échese un buche Peñarandeee, mire".
Mi mujer se ríe y, justo antes de pedir pechuga de pavo San Rafael, le digo al vendedor: "A ver, ¿sí está buenísimo el mentado jamón?". En ese momento, como ocho manos de diferentes vendedores nos dan varios pedacitos de Peñaranda. Lo mastico con unas ganas terroríficas de asquearme y... y.... el maldito cachito sabe rebien. Me requetecargan los jamones.
La Culishi parece estar de acuerdo y pide 800 gramos. Y así, como por arte de magia, el vendedor gritón sonríe y hace mutis. No dice ni pío en los siguientes minutos mientras rebana el jamón. Hagan de cuenta que una rubia con boobies Peñaranda le acaba de dar su cuerpecito y éste no puede más. Muy satisfecho y calladito don Mortadelo Filemón. Termina el rebane, nos entrega los 800 gramos y nos despide con un suave susurro de poeta: "Gracias por llevar Peñaranda" (igualito a Christian Castro cuando habla del amor). Lo trepamos al carrito, nos damos la vuelta y al momento de avanzar un poco, el hombre del bigote que canta... le da una patada a la colmena y salen las abejas gritonas por doquier... una vez más.
Sí, lo admito, ya me ganaron, ya caí, ya le hice promoción, ya lo tengo en el refri y ya me dieron ganas de llegar a cenar el mentado Peñaranda.
Primera vez que sufro por gozar.
16 comments:
Lo mismo sucede en la Comer de Insurgentes, y si...Peñaranda es buenérrimo!!!
Jajajajajaja, temo decirte que no voy a la Mega, me pierdo y detesto que todo quede taaaan lejos... peeeeeeeeeeero... esa marca de
carnes frías es buuuuuuuueniiiiiisima y es la que se consume en casa!!!!
No puedo parar de reir, me hiciste el día completamente, porque había llegado de malas.
Algún interes tendran en la Comer, yo por eso voy al super!!! jajajja
muy cagado y me imaginé tu face de hartazgo jajajaja. Me divirtió mucho porque ese tipo de calvarios los paso yo
Sí también caí y hay un kilo en mi refri.
Es que qué pinche necio eres, San Rafael es como polvo y popó de paloma hecho jamón. Mi tía me instruyó en eso del Peñaranda chavo, los corajes que tienes que pasar antes de convertirte.
Disagree con el comment anterior, el San Rafa es muy bueno aunque el Peñaranda sea también muy bueno
jajaj ok... este relato tiene algunos errores.
Cabe resaltar que quien se pelea con los vendedores SOY YO, y mi marido sólo se limita a verme con cara de susto y a compadecerse de los señores que están detrás del mostrador... su labor en la Comer es ir por las tortillas y la salsa.. y, claro, preguntar cada 10minutos ¿ya? ¿ya nos vamos?
Sí, cayó más rápido de lo que pensé.. y no, el jamón por supuesto que no sigue en el refrigerador, se terminó a los dos días.
Carrillo, no seas chillón, ya te veo levantándote a las tres de la mañana para ir por una rebanada de jamón sin que tu mujer se de cuenta.
¡Pos es que sí es el mejor!
Pongo en tela de juicio el caso porque los demás jamones son muy buenos.
YA ME JAN JODIDO, LOS ODIO
Es el mejor, aunque se dude de sus vendedores.
Es cuestón de que no te lo vendan con esos moditos, y la gente aceptará que es uno de los mejores productos
También es evidente que hay un enlace ahí entre la Mega o el Peñaranda.
zzzzzzz
Está tan beeno que seguro quita las arrugas, jiji
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